domingo, 9 de abril de 2017

Atención Temprana centrada en el colegio

 "Siempre, todo parece imposible, hasta que se hace". Nelson Mandela

Los mejores rendimientos en Atención Temprana es de esperar que sean cuando se mejoran las condiciones donde los niños pasan más horas. 

Unir recursos en un único centro de Atención Integrada
Por un lado, ya nos hemos dado cuenta de que hay que centrarse en la familia. Pero ahora falta el otro sistema en el que más tiempo pasa un niño: el colegio. ¿Podemos darnos por satisfechos con el sistema actual? ¿Estamos desaprovechando el marco educativo?

El colegio actual parece ser suficiente para los gestores educativos con el presupuesto y las ideas de las que ahora se disponen. Quizás entre todos los asuntos importantes que maneja un gobierno, y puesto que no hay dinero para todo, la Atención Temprana a los niños deba escalar más posiciones y así  dejar de ser pan para hoy y hambre para mañana.

Mientras no haya recursos suficientes para las personas, las ideas nos naufragan en postureo político y en un quedar bien. Una de esas ideas es la idea de la inclusión educativa, se piensa que hay que tener a todos los niños en un aula, todos juntos, todos iguales. Si fuera necesario, Educación tiene los asesores de los centros de orientación educativa para analizar los casos, y se espera que con los recursos destinados sea suficiente para que los maestros puedan gestionar una clase de forma "normal". 

Los recursos suelen ser la ayuda de los orientadores, PT, auxiliares de aula, adaptaciones, etc. 

Bien, sobre el papel es impecable, lo difícil es la puesta en práctica. En muchos de los casos que asistimos vemos a maestros, maestras, auxiliares de aula y familias desbordados, impotentes e insatisfechos. ¿Saben por qué? porque quieren hacerlo mejor. Todo el mundo piensa: ¿qué será de este niño el próximo año? ¿Podrá tener más horas de intervención? ¿Es que nadie piensa que este niño sin diagnóstico no puede o que no es como otros niños de NEE? 

Tenemos que seguir haciéndonos muchas preguntas y auto-crítica: ¿Podemos decir  que una atención personalizada son unas horas a la semana con la PT? ¿Y si transformamos los colegios en Unidades de Atención Integral?

Colegio con Atención Temprana Integrada
La crisis económica, los miedos, el mantener el buen ambiente de trabajo entre compañeros, la resignación ante la multitud de veces que se ha pedido recurso para un niño, la falta de formación de los profesionales, la falta de manos en el día a día,... causa poco a poco un profundo malestar que no llega a quienes deberían para cambiar presupuestos y prioridades políticas.

Si lo pensamos detenidamente, lo que tenemos son servicios disgregados: Un centro de Atención Temprana, un niño, una familia, un centro escolar, servicios sociales, etc.

Centrado en la familia, pero intervención disgregada
Esto en mi opinión, es ineficiente y podría ser mejor si podemos romper nuestras ideas actuales e intentar dar pasos hacia logros tan importantes como fueron el Libro Blanco de la Atención Temprana o la Ley de la Atención Temprana. 

Establecer reuniones y más reuniones entre distintos profesionales distantes geográficamente y que guardan fragmentos del niño y la familia desde su perspectiva de trabajo es una complicación; que los emails, las llamadas telefónicas y los historiales electrónicos pueden remediar hasta cierto punto, pero seguimos sin coger el toro por los cuernos.

Vayamos a los elementos más potentes de intervención: familia y escuela. Aquí vemos que los cuernos que nos dan miedo y que no nos atrevemos a tocar son la familia y el colegio. 

Por desgracia, todas las ideas inclusivas son buenas ideas con pocos recursos. Muchos de los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) acuden a los colegios a las 9 de la mañana y sí, están con los demás en un aula. Algunos llaman a esto inclusión. Yo creo que sin más recursos es una falsa inclusión. De hecho en los casos más graves, estos niños pasan a un aula llamada aula estable. 

Estas aulas suplen a los colegios de educación especial, pero con menos recursos. No obstante, ya podemos decir que los niños no están excluidos en guetos. La realidad es que ahora están incluidos y excluidos a la vez. Tienen trastornos tan graves que se reconoce que no pueden estar en una clase ordinaria, pero nos decimos que no somos tan malos como para crear un colegio solamente para niños graves... Nos hacemos trampas al solitario.

Los padres saben muy bien lo difícil que puede ser el manejo de un niño con problemas en las salas de espera de los médicos o simplemente para ir por la calle, ellos saben que no es todo tan de color rosa como se les cuenta. A los padres se les juzga mucho y se les ayuda poco.

La inclusión de niños con todo tipo de trastornos en las aulas, para que mejoren, se hace a costa de un esfuerzo extremo de los maestros y a veces sometiendo a estrés a los otros niños del aula. Hay una fina línea entre que los niños se eduquen en la diversidad y en tenerlos disociados porque un niño con problemas de conducta les empuja, rompe los materiales, insulta y agrede sin motivo aparente. 

Si un niño con estas u otras características que alteran enormemente la convivencia escolar tiene que estar en una escuela por el bien del menor, el deber de las autoridades es de poner los medios adecuados para que su bien y el de la clase entera sea un hecho y no una fantasía por decreto.

Un ejemplo, ni siquiera el mejor jugador de fútbol puede ganar él solo a un equipo de fútbol, por qué creemos que una sola persona, el maestro aunque reciba formación, puede atender óptimamente a tanta diversidad en el aula o que unas horas de apoyo es suficiente para todo.

Tanto hablar de los equipos y tratamientos multidisciplinares y luego no somos capaces de integrar una respuesta global en un sistema de intervención natural para el niño. Aquí está la clave, no es solamente las psicoterapias basadas en el juego en un gabinete, es atender en los momentos cotidianos de relación y socialización. Ajustarse en los ambientes a los que pertenecen y en los que los padres quieren que estén.

Ha de cambiar nuestra cultura y nuestras ideas sobre las intervenciones,  hemos de caminar hacia las intervenciones en domicilios si los padres dan permiso, y por entender la escuela de otra forma que va más allá de la instrucción y el apoyo escolar. ¿Cómo era la escuela hace 100 años y cómo es o debe ser ahora? ¿Podemos romper las ideas establecidas? ¿Qué función social nueva debe tener la escuela?

¿No hay dinero? Por favor, pongan una casilla en la declaración de la renta para donar a la Atención Temprana o si suben los impuestos tengan en mente también a los niños más pequeños. Si en las gasolineras ponen un surtidor que destina una cantidad a los servicios infantiles, les aseguro que pagaremos gustosamente.

Estamos en un mundo nuevo y nadie se está dando cuenta. Los economistas nos dicen que en el futuro la mayoría de los trabajos van a desaparecer y que  muchos están por ser inventados. Pues creo que es tiempo de inventar una nueva escuela y unas nuevas profesiones altamente capacitadas y dotadas de abundantes recursos para los niños de 0 a 6 años. 












domingo, 2 de abril de 2017

Llevar los equipos de Atención Temprana al centro escolar


Puedes diseñar y crear, y construir el lugar más maravilloso del mundo, pero se necesita gente para hacer el sueño realidad”. Walt Disney

Por una Atención Temprana centrada en la familia y centrada en el colegio.
Por una Atención Temprana centrada en la familia y en el colegio
¿Dónde se quedan todas las leyes, cursos de formación y charlas sobre la inclusión y la atención a los niños con necesidades educativas especiales en su aplicación real en los colegios?


La belleza de las palabras y los deseos en PowerPoint sobre la escuela inclusiva y sobre los roles colaborativos son papel mojado. 

Las intenciones se quedan escritas en muchos papeles, mientras las escuelas no tienen ni espacios físicos con el material imprescindible ni a las personas necesarias para hacer efectiva la integración real con las intervenciones esenciales.  Hemos de cambiar la vida de las escuelas que quieren ser inclusivas. 

Tanto documento normativo y de buenas prácticas y luego cuán lejos queda todo en el día a día de las escuelas. 

El mejor entorno para intervenir es el colegio, es junto a la intervención en el hogar el de mayor eficacia, porque es un contexto natural lleno de horas y horas de relación, y por lo tanto facilita el mantenimiento de los logros o por el contrario su cronificación. 

Si tenemos en cuenta las horas necesarias para instaurar conductas, hábitos y aprendizajes. Estos no suceden sin la repetición paciente y ajustada de los padres, los maestros y los niños, día a día. Y hay que recalcar esto, es día a día: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo; y de manera contingente a lo que sucede cuando sucede. 

No es tan fácil que el aprendizaje surja cuando nosotros queremos, en el límite de una hora a la semana, justo cuando va a terapia y la profesional se empeña, porque es cuando tiene asignada una intervención y no hay más. Resulta que esto que llamamos ser humano no funciona así. 

En muchos niños con necesidades educativas especiales los tiempos, los ajustes, las paciencias, reclaman una atención completa e individualizada, porque no pueden seguir el ritmo de la institución o de la clase. Hay niños que cualquier cambio los inestabiliza, desde cambiar la calle por donde acostumbran a venir al colegio a que sea la fiesta de carnavales y es un día que no se parece a los demás. 

La mejor opción para todos los niños, maestros y padres, es la habilitación de un espacio dentro del colegio para la Atención Temprana donde un equipo multidisciplinar trabaje, desde dentro, coordinadamente con los maestros, consultores y pedagogía terapéutica (PT).

Este equipo de Atención Temprana en el centro escolar, debe contar con sus espacios donde atender a los niños:  

Debe tener material adecuado para evaluación, diagnóstico y tratamiento. Material de logopedia, fisioterapia y psicomotricidad. Espacios para niños en crisis, para recibir a padres, para hacer las intervenciones más especializadas, etc. 

En un sitio así, un colegio que incluye la Atención Temprana, el niño no sale del centro para ir al fisioterapeuta, al psicomotricista terapéutico, al psicólogo o a los centros de Atención Temprana externos. Así conseguimos que los padres no se vuelvan locos de un lado a otro, porque el centro gestiona al niño desde la globalidad, en todas sus dimensiones y necesidades, psicopedagógicas o incluso algunas sociosanitarias. Desde que los padres dejan al niño en la escuela a las 9 de la mañana ya va a tener un servicio integral sin desplazamientos.

Y ganamos mucha rapidez y coordinación real en la intervención. La unidad de intervención integrada debería ser el colegio más su unidad de Atención Temprana. Ya que gustan mucho los acrónimos, podríamos llamarlo CEATI (Centros Escolares con Atención Temprana Integrada).

Por Dios, centrada en la familia y en el colegio
Por Dios, centrada en la familia y en el colegio
Un fallo importante con los niños graves, con los disruptivos o profundamente miedosos, es que se les piden conductas que no son capaces de realizar. Y la sensación de los maestros es de una enorme impotencia. Cuantas veces se escucha: “es que ya no sé qué hacer, lo he probado todo. He pedido pautas a la PT, a la orientadora, pero no me sirve”. “No puedo atender a los niños correctamente, porque este niño necesita una atención exclusiva y no tiene un auxiliar este año”. 

Estamos hablando de que esperar meses o un año en estas edades es jugarse una evolución más positiva de estos niños o incluso su futuro, ya que si la intervención no tiene la suficiente intensidad no puede provocar cambios importantes. No puede ser que no se satisfagan en el momento que se detectan las necesidades. ¿No es fallarles el tener que esperar un año a generar el recurso que destine un especialista de apoyo educativo a un niño? ¿O esperar a que haya un diagnóstico grave para justificar burocráticamente el uso de un auxiliar de aula? Si fallamos aquí, en el colegio, podemos estar quebrando la maravillosa intervención en Atención Temprana que estamos subvencionando.

Estos tiempos institucionales no son los tiempos de maduración del cerebro de estos niños. Las ventanas de plasticidad neuronal se pasan disminuyendo la eficacia de las medidas tomadas. Las reformas deben de ser de más calado y rápidas para ser realmente eficaces en la Atención Temprana. En niños de menos de 6 años, unos meses de espera es mucho tiempo.

La Atención Temprana debe ser centrada en la familia y centrada en el colegio. Este es el gran cambio que debemos hacer. Más y mejores intervenciones en domicilios y colegios. En aquellos sitios en los que padres, maestros y niños necesitan aprender más sobre los trastornos y dificultades para mejorar sus vidas. 

Ya que es un blog sobre psicomotricidad, quiero hacer especial hincapié en la buena utilización de la psicomotricidad educativa y terapéutica. Es habitual bajar al gimnasio o al aula de psicomotricidad con la clase entera. Es lo más cómodo desde el punto de vista organizacional. Pero más de 15 niños juntos en psicomotricidad puede ser demasiado. 

Lo óptimo sería dividir en dos grupos de 10 niños e ir con esos a psicomotricidad, porque se tiene más capacidad de observación sobre lo que pasa en la sesión, porque se pueden gestionar mejor los espacios, el material, a los niños con sus dificultades o miedos, y algo primordial: para los niños con problemas o inseguridades les resulta más seguro relacionalmente.

Otra idea interesante es el uso de la psicomotricidad por las maestras de pedagogía terapéutica (PT), si la PT junta a un grupito bien pensado de 4 niños con necesidades detectadas y se los lleva a psicomotricidad a trabajar con ellos, posiblemente sea la mejor intervención que se pueda hacer en estas edades de educación infantil dentro del marco actual.

Esto implica para el centro tener disponibilidad de varias aulas de psicomotricidad, con material adecuado y en el número suficiente, junto a maestros formados que puedan realizar estas sesiones. 

Creo firmemente que estas medidas son las más rentables desde el punto de vista social. Que esta unión de la Atención Temprana con el colegio supone una verdadera mejora de la sociedad, porque la base de crear una sociedad más justa e igualitaria, es dar recursos y formación a la familia y a los maestros.