jueves, 2 de abril de 2015

El niño no, centrémonos en las familias

Los tiempos avanzan y caminan nuevas formas de entender las intervenciones con los niños de 0 a 6 años.

Un ejemplo es la Atención Temprana centrada en la familia según el modelo de Robin McWilliam. Él dice que a lo que hay que atender es a las necesidades que tienen sentido para una familia en particular.

En su modelo no hay metas de psicoterapia, terapia ocupacional o psicología. La familia es la que debe tomar sus propias decisiones pero bien informada y apoyada por los profesionales. En el siglo XXI el trabajo mayormente no es con los niños sino con los adultos que se relacionan con ellos.

Dice McWilliam que la Atención Temprana se ha concebido para ayudar a la familia aprovechando las oportunidades de aprendizaje que surgen todos los días en los contextos que son naturales para el niño: la familia, la escuela, el barrio, el parque, la calle, etc. Los niños no pueden gastar el tiempo en trayectos yendo de un profesional a otro cuando lo lógico es que la enseñanza de las habilidades que necesitan los niños ocurran en el entorno donde se usan esas habilidades.

"Los niños y los lactantes aprenden mucho mejor mediante experiencias diarias e interacciones cotidianas con gente que conocen, gente de su familia en contextos familiares. Y no mediante sesiones semanales o frecuentes con profesionales en entornos no familiares para el niño". 

Fijaos el cuadro que pongo tomado del artículo y que recomiendo encarecidamente leer: García-Sánchez, F.A., Escorcia, C. T., Sánchez-López, M.C., Orcajada, N. & Hernández-Pérez, E. (2014). Atención Temprana centrada en la familia. Siglo Cero. Revista Española sobre Discapacidad Intelectual, 45(3), 6-24.

Como podéis ver la potencia del apendizaje está en la cotidianidad, en lo que hago todos los días dentro de mi normalidad, y no en cosas que pasan una o dos veces por semana.
"Los niños aprenden 24 horas al día, 7 días a la semana, de sus cuidadores naturales".
McWilliam cree que tenemos un exceso de especialistas, porque sostenemos la creencia de que cada necesidad requiere un especialista y que cuando más horas de intervención y más especialistas tanto mejor será para el niño. La realidad es que la intervención real ocurre durante el tiempo que pasa entre las visitas a los profesionales. McWilliam nos hace esta reflexión:

"¿Cómo podíamos pensar que de una a tres sesiones a la semana podrían tener un impacto? Si conocemos un poquito del desarrollo de un niño debemos reconocer que eso no influye en el desarrollo. Si conocemos la teoría del desarrollo, demuestra que esa pequeña cantidad de influencia que podamos tener no es relevante y hay investigaciones que lo avalan".

Los niños de 0 a 6 años no aprenden bien en sesiones aisladas porque no es suficiente dosis de aprendizaje.

En este paradigma el planteamiento sobre los especialistas y el niño cambia, y es el siguiente: Si tenemos la oportunidad de unirnos con la familia dos o tres veces por semana, entonces hay que centrarse en las personas adultas, sus padres, porque son los que pueden aprender muchas cosas en lecciones cortas.

McWillian dice que los niños aprenden de sus padres nos guste o no. Cree que cuando los profesionales dicen que los cambios que han visto en el niño son fruto de su trabajo posiblemente estén exagerando ya que la repercusión de la familia en el niño con el que vive diariamente es mucho mayor que la repercusión que tiene un profesional que puede ver al niño una o dos veces por semana

Opina que la meta del profesional de Atención Temprana no es trabajar directamente con el niño sino centrarse en las prioridades que ha identificado la propia familia, en sus necesidades diarias y no en sus déficits.

Para tener eficacia se prescinde de llenar de profesionales distintos que trabajan de forma independiente y que pueden llegar a confundir a los padres. Por eso se crea la figura del profesional de referencia que es el que está designado para tratar directamente con las familias. Esto significa pasar de un modelo multidisciplinar en el que los psicólogos, fisioterapeutas, logopedas y otros profesionales están encantados con su trabajo; a un modelo transdisciplinar donde el profesional de referencia puede ser hasta un maestro, pero que es el que realmente representa y recibe al equipo interdisciplinar, al apoyo comunitario o a los servicios sociales y educativos. La función de este numeroso equipo de especialistas es ayudar al gestor del caso que se ocupa de una familia en concreto.


Además, como profesional cualificado, el gestor ofrece a la familia tratamientos validados por la investigación científica y nunca los que estén validados por investigación de mala calidad. McWillian dice que esto es muy importante porque el plural de anécdotas no supone que sean datos de eficacia.
 "Debemos evitar tratamientos altamente populares pero que no están basados en la evidencia. Un ejemplo en EEUU es la terapia en integración sensorial".
Se cuida mucho el bienestar emocional de los padres porque si a alguno de los miembros de la familia tiene problemas o preocupaciones esto afecta a toda la familia.  Las cosas buenas y malas se sienten en todos los integrantes familiares.

El aprendizaje familiar tiene que estar basado en la solución de problemas, por eso es necesario que participen en las intervenciones que se planifican. En todo momento, la familia se plantea como unos socios y no como clientes ya que los padres tienen mucho que aportar; porque añaden al proceso de aprendizaje su propia experiencia y todos los errores que han cometido en el pasado que permiten entender mejor las situaciones.

Este enfoque sigue la ecología familiar resaltando los apoyos informales:
"La amplitud y la importancia que tiene la red de apoyos informales de una familia predice mucho mejor el bienestar del niño y de la familia que la red de apoyos formales". 
Piensa que el apoyo a la familia debe conseguir liberar tiempo ya que ese tiempo pasado con la familia extendida y amistades es mucho más importante que el de los profesionales. 

El profesional desarrolla un ecomapa que es una representación gráfica, que hace visible y entendible, la composición de la  familia y sobre todo la calidad y cantidad de su red de apoyos formales e informales (familia del padre, de la madre, hermanos, amigos,  profesores, terapeutas, médicos que asisten, etc.)

Cobran importancia las visitas al domicilio, una a la semana, y afirma que hay dos cosas que nunca deben hacer los visitadores a domicilio:  ni sentarse con el niño a jugar en el suelo ni sugerirles nada a los padres. El objetivo de ir a sus casas no es ayudar al niño jugando sino consultar con la familia para averiguar cuáles son sus rutinas diarias. Tanto con los padres como con los profesores en la escuela, el trabajo sería la observación y mostrarles si hace falta como hacer.

Un pilar de esta intervención es basarse en las rutinas. Se habla con los padres y se recoge toda la información: cómo se relaciona el niño con los padres, cómo se relacionan los padres con el niño, qué pasa cuando realiza determinado comportamiento... La dificultad siempre salta en la rutina. Hay que ser muy especifico: qué pasa en el desayuno, en la cena, al vestirse, etc. Una vez recogida la información se formulan objetivos funcionales para la familia y el niño.

Robin habla sobre la valoración del éxito:
"Los resultados en test psicológicos no son indicadores del éxito en Atención Temprana en estudios bien dirigidos. Algunas veces es debido a que esos test no son sensibles a pequeños cambios. Muchas veces los profesionales que dicen que han tenido éxito basados en  los resultados de estos test no han tenido en cuenta los efectos de la maduración. El éxito se puede ir evaluando a través de la participación funcional en las rutinas. Es mejor indicador del éxito que los test estandarizados".
La lógica de este sistema es que los niños aprenden participando en las rutinas diarias insertadas en los ambientes del día a día con la familia, el colegio y la comunidad.
"Si sólo ayudamos a los niños sólo estamos haciendo la mitad del trabajo". "En la medida que aumentemos la competencia y confianza de la familia mejores serán los resultados en los niños". "No dejéis a las familias en la sala de espera".
En las entrevistas hay preguntas esenciales para los padres y luego hay una redacción de objetivos y estrategias entre los profesionales y la familia. El sistema consta de escalas, encuestas, autovaloraciones y valoraciones para medir los resultados.

Algunos ejemplos de preguntas utilizadas durante la intervención: ¿Tienes suficiente tiempo para ti mismo? ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Hay algo que quisiera cambiar en su día a día? ¿Qué le gustaría que el niño hiciese al cabo de 6 meses? ¿Cuáles son las principales rutinas semanales de su familia? ¿Cómo empiezan el día? ¿Cómo y cuánto participa el niño en la rutina? ¿Cómo le afecta a su hijo esta rutina? ¿Dónde está cada uno? ¿Hay algún momento del día en el que las cosas no van bien? Al llegar a clase, ¿Cuáles son las rutinas y pautas a seguir?
"Tenemos que trabajar con las familias para que sean ellas las que encuentren las respuestas".
La intervención entiende las decisiones libres de los padres, su autodeterminación y diseña planes para la vida diaria:
"No darles deberes a los padres, no son niños".

En definitiva, un modelo en el que padres y profesionales vamos aprendiendo juntos durante el camino.


Podéis escuchar a Robin McWilliam aquí:




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