lunes, 3 de noviembre de 2008

La educación terapéutica

"Lo trágico surge a partir de la acumulación de lo insignificante." (Anónimo)

La institución escolar como la conocemos actualmente es una escuela unidimensional hacia el conocimiento. Pese a los intentos de integración en ella solamente los más capaces para su sistema de enseñanza son premiados para avanzar por sus etapas.

A mí me gustaría otro tipo de escuela. Una considerada como el lugar donde intentar dar oportunidades a todas las personas mediante su educación emocional.

Es una tarea difícil porque los condicionantes genéticos, sociales, económicos o físicos nos limitan. Pero quiero ir más allá, desde la perspectiva que alumbro sanidad y educación han de confluir.

Afirmo esto porque la escuela es un lugar privilegiado para detectar problemas y dificultades no solamente de aprendizaje sino también relacionales, de salud física o mental, familia, etc.

Como bien dice el catedrático de psiquiatría y presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, Enrique Baca: “El ambiente nos influye desde el mismo momento de la concepción. Posteriormente es la acción y relación con la familia primero y en el sistema educativo después los que afectan de manera más directa en la modulación de la salud mental del individuo,…”

Visto así la escuela infantil ha de ser una escuela completa de salud y sus profesionales maestros especializados en detectar, derivar y saber afrontar en el día a día los problemas de desarrollo psicológico. Creo que lograremos una sociedad mejor cuando eduquemos para el equilibrio psíquico y emocional del individuo y de la sociedad por encima del primar tener muchos conocimientos adquiridos.

Estaba hace poco leyendo la definición de salud de  la Organización Mundial de la Salud. Este organismo la define como "un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad".

Con solo leerla uno se da cuenta de la utopía de conseguir un estado continuo de completo bienestar. Pero no nos engañemos, si  no tratamos de intentar dar ese bienestar a los niños, aunque esten bien cuidados en los momentos clave del desarrollo infantil, no conseguiremos ni acercarnos de lejos a este objetivo de educar para la Salud.

Para esto falta un largo camino en el que hay que preparar y dotar de recursos a maestros, profesores y educadores en una nueva concepción más global del ser humano donde se tenga en cuenta el universo psicológico en su infinidad de variaciones. En mi opinión hemos de ir avanzando hacia la psicoeducación.

Lo importante es no quedarse en la superficie de los problemas y cambiar las estructuras de aprendizaje actuales. Pienso que nuestra disciplina, la psicomotricidad relacional, tiene y tendrá una importancia crucial para caminar por este nuevo camino.

 

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